«No tengo una bola de cristal para adivinar el futuro, por eso no se cuál será el final». El ministro de Exteriores islandés, Ossur Skarphéoinsson, trató entre bromas de romper el hielo sobre sus diferencias de opinión con los Veintisiete, con quienes comenzó ayer el proceso de negociación formal para la posible adhesión de la isla ártica a la Unión Europea en «un plazo de tiempo razonable».
Más serio, Steven Vanackere, su homólogo belga -nación que ostenta la presidencia de turno de la Unión- remarcó que a Reikiavik todavía le queda «mucho trabajo por delante». Y ese trabajo no tiene que ver con los derechos humanos o la democracia -tema espinoso en las negociaciones con Turquía-, sino con «el medio ambiente, la pesca, la caza de ballenas y el sector de las finanzas», argumentó Vanackere. El Consejo de Asuntos Exteriores comunitario también pidió al Gobierno islandés «más progresos» en áreas como agricultura, desarrollo rural o judicial y pesca. Pero Skarphéoinsson no comparte esa opinión y aseguró que la UE debería tomar como «modelo» el régimen pesquero islandés, que «ha conseguido crear un sistema que no es perfecto, pero que asegura la explotación sostenible de recursos» y que no compartirá sus caladeros con la flota comunitaria.
Buscando precedentes, el titular de Exteriores apuntó que, aunque aprecia la necesidad de una política pesquera comunitaria, ésta no está hecha para su país, tal y como la Unión aceptó que la Política Agraria Común no estaba pensada para lugares fríos como Finlandia.
En el caso de las ballenas, cuya captura está prohibida por los Veintisiete, el jefe de la diplomacia islandesa insistió en que está claro que la isla las caza «de forma sostenible», por lo que no aceptarán la obligación de detener esta práctica. Además, alegó que es uno de los «rasgos distintivos» de su economía.
Colapso financiero
Otro elemento que podría interferir en la buena marcha de las negociaciones es la quiebra del banco Icesave, en el que tenían invertidos sus ahorros ciudadanos británicos y holandeses, que exigen una compensación. La isla atlántica comenzó su acercamiento hacia la UE a raíz del colapso de su sistema bancario en octubre de 2008, que llevó a la economía del país a una profunda depresión por la que en 2009 la deuda pública alcanzó el 130% del PIB.
A cambio de obtener estabilidad financiera y monetaria, así como un escudo de seguridad (la pequeña isla de 300.000 habitantes no tiene Ejército), Islandia promete aportar su experiencia en energías renovables y una posición geoestratégica única derivada del deshielo del Ártico.
Pesa a los asuntos espinosos dentro de las 35 temas a tratar, Reikiavik está en una «buena posición» según el ministro belga, que tuvo que aclarar que el inicio de las negociaciones no se debe a ningún «trato privilegiado» sobre otros países que intentan formar parte de la UE. Si bien, Islandia parte con ventaja, porque además de pertenecer al Espacio Económico Europeo y al área Schengen, ya ha hecho suya una importante parte de la normativa comunitaria.







0 comentarios:
Publicar un comentario
Y vos qué decis??