Fuente: dpa | 02/12/2010
Tokio, (dpa) - La flota ballenera japonesa inició su temporada de caza en la Antártida con un inusual retraso, según informó hoy la organización ecologista Greenpeace.
El motivo de la demora es la escasa demanda de carne de ballena, añadió Greenpeace.
En general, la flota ballenera parte en noviembre y regresa en abril.
Los cazadores de ballenas "tienen aparentemente el agua al cuello", dijo el biólogo marino Thilo Maack, de Greenpeace.
"Primero perdieron sus buques cisterna y frigoríficos, luego sus botes de avistaje, y ahora tienen que conformarse con cuotas reducidas a la mitad y una temporada de caza muy acortada", añadió.
Actualmente hay almacenadas casi 6.000 toneladas de carne de ballena en frigoríficos japoneses, a la espera de ser vendida.
Japón aprovecha una excepción de la moratoria de caza de ballenas vigente, que permite la captura de cetáceos con fines científicos.
Según sostienen los japoneses, la prohibición de la caza comercial de ballenas condujo a una considerable recuperación de la población de determinadas especies, en especial las ballenas minke o rorcuales.
Según Greenpeace, un 70 por ciento de los japoneses está en contra de la captura de ballenas en aguas internacionales.
Al mismo tiempo que la flota ballenera japonesa, el grupo ambientalista Sea Shepherd partió en barcos propios hacia la zona ballenera en las aguas que rodean el continente polar austral, para impedir la cacería de cetáceos.
En el pasado reciente se produjeron violentos enfrentamientos en alta mar con los balleneros japoneses.
El motivo de la demora es la escasa demanda de carne de ballena, añadió Greenpeace.
En general, la flota ballenera parte en noviembre y regresa en abril.
Los cazadores de ballenas "tienen aparentemente el agua al cuello", dijo el biólogo marino Thilo Maack, de Greenpeace.
"Primero perdieron sus buques cisterna y frigoríficos, luego sus botes de avistaje, y ahora tienen que conformarse con cuotas reducidas a la mitad y una temporada de caza muy acortada", añadió.
Actualmente hay almacenadas casi 6.000 toneladas de carne de ballena en frigoríficos japoneses, a la espera de ser vendida.
Japón aprovecha una excepción de la moratoria de caza de ballenas vigente, que permite la captura de cetáceos con fines científicos.
Según sostienen los japoneses, la prohibición de la caza comercial de ballenas condujo a una considerable recuperación de la población de determinadas especies, en especial las ballenas minke o rorcuales.
Según Greenpeace, un 70 por ciento de los japoneses está en contra de la captura de ballenas en aguas internacionales.
Al mismo tiempo que la flota ballenera japonesa, el grupo ambientalista Sea Shepherd partió en barcos propios hacia la zona ballenera en las aguas que rodean el continente polar austral, para impedir la cacería de cetáceos.
En el pasado reciente se produjeron violentos enfrentamientos en alta mar con los balleneros japoneses.







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