5.7.10

Las ballenas valen más vivas que muertas



En la isla nórdica no valen los argumentos de los ecologistas, como los de Luis Suárez, responsable del programa de Biodiversidad de WWF España. "La moratoria de la caza de las ballenas fue uno de los grandes hitos en la conservación de nuestros océanos, pero se trata de una decisión de hace 20 años. Ha llegado el momento de que la Comisión Ballenera Internacional vuelva a tomar decisiones determinantes para la conservación de los cetáceos y cierre esta triste etapa en la que cientos de ballenas son masacradas cada año", exigió el activista tras el fracaso de Agadir.

Las cifras que airea el Ministerio de Pesca islandés ridiculizan los temores de los ecologistas. La captura de 100 rorcuales aliblancos, la cuota que permite el Gobierno despreciando la moratoria, equivale a menos del 1% de la población de esta especie en aguas islandesas. Y la caza de 150 rorcuales comunes sólo es un mordisco del 0,73% a la población de estos mamíferos marinos en el Atlántico Norte central. "Las capturas son claramente sostenibles y consistentes con el principio de desarrollo sostenible", sentencia el ministerio.

Sin embargo, el rorcual común figura en la lista roja de especies amenazadas. "La mayor parte del declive global de la especie en las últimas tres generaciones es atribuible al declive en el hemisferio sur", admite la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, que elabora la lista. El agujero negro para el rorcual común está miles de kilómetros al sur de Islandia, donde faenan los balleneros japoneses.


"La caza no afecta al turismo"

No lo tienen fácil. Tres de cada cuatro islandeses apoyan la "caza sostenible" de ballenas, como la denomina el Gobierno. Un sondeo elaborado por la empresa demoscópica Gallup en 2009 mostró que el 77% de los encuestados no quiere que se cuelguen los arpones. Y los políticos que tratan de sacar al país de la bancarrota en la que cayó en 2008, tampoco. Un argumentario del Ministerio de Pesca y Agricultura rechaza que la caza de ballenas espante o afecte al turismo. "Las estadísticas muestran que el número de turistas ha aumentado al mismo tiempo que Islandia llevaba a cabo caza sostenible o científica de ballenas. Así que no se percibe un impacto negativo, parece que la caza no ha afectado al turismo en Islandia de ninguna manera".

En la isla nórdica no valen los argumentos de los ecologistas, como los de Luis Suárez, responsable del programa de Biodiversidad de WWF España. "La moratoria de la caza de las ballenas fue uno de los grandes hitos en la conservación de nuestros océanos, pero se trata de una decisión de hace 20 años. Ha llegado el momento de que la Comisión Ballenera Internacional vuelva a tomar decisiones determinantes para la conservación de los cetáceos y cierre esta triste etapa en la que cientos de ballenas son masacradas cada año", exigió el activista tras el fracaso de Agadir.

Las cifras que airea el Ministerio de Pesca islandés ridiculizan los temores de los ecologistas. La captura de 100 rorcuales aliblancos, la cuota que permite el Gobierno despreciando la moratoria, equivale a menos del 1% de la población de esta especie en aguas islandesas. Y la caza de 150 rorcuales comunes sólo es un mordisco del 0,73% a la población de estos mamíferos marinos en el Atlántico Norte central. "Las capturas son claramente sostenibles y consistentes con el principio de desarrollo sostenible", sentencia el ministerio.

Sin embargo, el rorcual común figura en la lista roja de especies amenazadas. "La mayor parte del declive global de la especie en las últimas tres generaciones es atribuible al declive en el hemisferio sur", admite la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, que elabora la lista. El agujero negro para el rorcual común está miles de kilómetros al sur de Islandia, donde faenan los balleneros japoneses.


Acusaciones contra EEUU

El propio Ministerio de Pesca islandés acusa al resto de países balleneros de las posibles menguas en las poblaciones de estos animales. "Varios países capturan ballenas, incluso en una escala mucho mayor que Islandia. Estados Unidos, por ejemplo, tiene una cuota de cinco años para cazar 280 ballenas de Groenlandia, procedentes de una población de menos de 10.000 animales", señala el ministerio.

Mientras unos acusan a otros, el tour en el que iba el turista alemán acabó avistando cinco ballenas azules y una jorobada. Ni rastro de rorcuales aliblancos.

Fuente: http://www.publico.es/ciencias/325926/ballenas/valen/vivas/muertas

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